Historia del éxito de una alianza en un país de trasfondo marxista
Esta historia sucedió durante la fase de exploración de una posible alianza estratégica con fines de evangelismo, en un país que recién emergía después de años de opresión bajo un régimen marxista.
Por décadas, se había considerado al país básicamente impenetrable— ¡a excepción del poder de la oración! Durante los noventa años anteriores, solamente unos cuantos extranjeros habían vivido en el país. Para complicar la situación, justamente bajo la superficie del marxismo, yacía la influencia de cientos de años de una religión tradicional, poderosa y oscura.
A través de conversaciones privadas y confidenciales del facilitador con estos líderes se descubrió una historia problemática de división entre obreros cristianos que tenían cierto interés en ese país. Tan profundo era este desacuerdo que varios de ellos señalaron: “si esa persona va a acudir a alguna de esas reuniones, no participo”. Sí, ¡estos eran cristianos comprometidos en predicar el evangelio de Jesús para la reconciliación y restauración!
Después de meses de llevar acabo estas discusiones privadas, finalmente llegó el momento de juntar a los posibles líderes. ¿Les diría el Espíritu Santo qué clase de alianza verdadera podría formarse? O, ¿eran tan grandes las divisiones para que una alianza del Reino fuera nada más un sueño imposible?
Se establecieron equipos de oración las veinticuatro horas. Se entrevistaron, reclutaron y se presentaron consejeros maduros, comprometidos, quienes se constituyeron en una parte importante de las reuniones del equipo de facilitación. Durante el día, los participantes exploraban el potencial de trabajar juntos en el país. Las discusiones giraban alrededor de una multitud de problemas y posibilidades complejas. En las noches, a pesar de una oposición demoníaca extraordinaria, los equipos de consejería y reconciliación junto con los líderes, batallaban en las sesiones de oración y restauración, a veces durante toda la noche.
Finalmente, Dios permitió que el grupo avanzara y lograra consenso en su camino hacia la alianza. Fue un gran revés para Satanás. Dado que había tenido a la gente de ese país en oscuridad por tanto tiempo, no iba a darse por vencido tan fácilmente. En los años siguientes continuó detrás de la alianza. Por lo que los facilitadores tuvieron que controlar y tratar asuntos de relaciones personales decisivos para la salud de la misma, de manera constante.
Sin embargo, si no se hubiera enfrentado el asunto de la división como es debido con sensibilidad, amor y firmeza, nunca hubiera nacido la alianza. Y con toda seguridad, no hubiera sido una parte clave del poder espiritual y extraordinario que Dios mostró a ese país después de 2,000 años de opresión.
|
|
|